Emprender después de los 40: 4 recetas infalibles para superar el rechazo de tu entorno

Déjame adivinar…Tras media vida haciendo lo que la mayoría hace, un día te da una ventolera, te lías la manta a la cabeza y decides que ha llegado el momento de hacer algo que profesionalmente te merezca la pena, que tenga sentido para ti y con lo que encima quieres ganar dinero. Sabes que es una decisión arriesgada, que no va a ser fácil conseguirlo pero que con ilusión, ganas y el apoyo de las personas que te quieren (tu entorno más cercano de amigos y familia), no habrá nada que te detenga.

Ilusión y ganas no te faltan, sin embargo, en cuanto que empiezas a dar los primeros pasos, aquellos de los que esperabas más apoyo, no sólo no te lo dan, sino que se convierten en profetas y adivinos de un futuro que además son capaces de ver sin bola de cristal, ni posos del café y encima te dan las dimensiones exactas y el grado de impacto de la castaña que te vas a meter. “Ande” vas a tus años…si es queeeeee…

Y es que razón no les falta, para qué nos vamos a engañar, porque hay dos máximas que se cumplen con una alta probabilidad cuando uno empieza a emprender independientemente de la edad que se tenga:

  • Te la vas a pegar
  • Económicamente vas a ir, en mayor o menor medida, “achuchao”, dependiendo de cuáles sean tus circunstancias de partida.

Así que déjales tranquilos y confírmales que lo que barruntan, efectivamente, puede que se cumpla. Eso es fácil. La parte más complicada viene después y es la siguiente:

  • Que asumas cuanto antes que esas dos máximas, si se cumplen, son necesarias para aprender y acabar alcanzando después lo que quieres y por lo tanto son como una mala gripe que hay que pasar y has de estar dispuesto a, si pasas por ellas, salir de ahí cuanto antes.
  • Que mantengas a raya a todos los agoreros para que, lo que son 2 obstáculos muchas veces necesarios para tu aprendizaje (el equivalente a tu bautismo como emprendedor), no se conviertan en dos pozos en los que te quedes atrapado y desde fuera oigas encima sus voces diciéndote “¿lo ves? Te lo dije y no me hiciste caso…”.

Si logras esas dos cosas, tienes medio camino andado, créeme, y para eso sólo necesitas dos cosas:

  • Coraje para atreverte con todo lo que se te ponga por delante.
  • Determinación para mantenerte firme en las decisiones que sean necesarias para alcanzar lo que deseas.

Todo en esta vida tiene un precio. Moverse y arriesgar tiene uno, quedarse donde uno está tiene otro y muchas veces es mucho más alto de lo que uno piensa y si has tomado la decisión de emprender después de los 40 dejando a un lado una buena parte de lo que tenías hasta ahora, significa que el precio por quedarte donde estabas era mucho más alto que el que vas a pagar por moverte porque sabes que al final del túnel lo que te espera compensa con creces todo lo anterior.

Pero, ¿cómo mantener a raya a todas esas personas que tratan de hacer que vuelvas al redil?

En primer lugar has de distinguir entre los que simplemente tratan de protegerte con toda su buena intención y los que realmente se mueren de envidia porque en el fondo quieren hacer lo mismo que tú sólo que no se atreven.

Los primeros, por mucho que traten de quitarte la idea de la cabeza, a medida que vayan viendo tus avances y que estás más feliz a pesar de las dificultades, comenzarán a alegrarse por ti. Además, si en un momento dado lo necesitas, te ayudarán en lo que sea necesario sin echarte nada en cara.

Los segundos, sin embargo, a medida que te vaya mejor desaparecerán como por arte de magia. Son personas que ya no podrán estar en tu vida porque sencillamente no tendrán cabida en tu nuevo entorno ni podrán soportar tu éxito (el que ellos en el fondo anhelan) y forman parte del lastre que irás soltando por el camino. La otra parte de ese lastre son tus propios miedos e inseguridades.

Pero mientras llegas al punto en el que unos se alegren y otros desaparezcan, tienes que aprender a mantener un equilibrio que no te afecte y te permita avanzar en tu camino.

Te cuento 4 recetas que funcionan para conseguirlo, si bien, como digo, requieren coraje y determinación por tu parte para poder ponerlas en práctica.

1.  Ten claro que no te hablan a ti sino que se hablan a sí mismos

Tanto los que intentan protegerte con buena intención como los que se mueren de envidia, en el fondo lo que te dicen no te lo dicen a ti, se lo dicen a sí mismos. Por lo tanto, cada mensaje que ten lancen que te haga flaquear, simplemente has de pensar “no me lo dicen a mí”. Puede parecer una chorrada, pero cuando entiendes eso has dado un paso de gigante porque dejarás de estar pendiente de ellos y empezarás a estar más pendiente de ti y de lo que has de hacer para avanzar. Dicho de otra manera, ganarás seguridad en ti mismo.

2.  No busques su aprobación

Buscar la aprobación es un error típico y comprensible por otra parte. De él te hablo más en detalle en mi seminario “Los 13 errores que no debes cometer y cómo evitarlos para emprender con éxito después de los 40”. Sin embargo, es de las cosas que más energía te resta porque estás más pendiente de que aprueben lo que haces que de avanzar y por lo tanto eso te frena en tu camino.

Piensa una cosa: no necesitas la aprobación de nadie para hacer lo que realmente quieres hacer. Únicamente necesitas creer y querer. Lo demás es ruido.

Si ese ruido te afecta, significa que aún tienes algunas dudas. Utiliza ese ruido por tanto como medida de tu propia seguridad y no te empeñes en que te entiendan porque aunque lo intenten les va a resultar muy complicado ya que no están viviendo lo que estás viviendo tú y no siempre les será fácil ponerse en tu lugar. Puedes decirles algo así como que necesitas aprender por ti mismo, como cuando te fuiste de casa, por ejemplo.

3.  Pon distancia

Esa distancia puede ser física o bien simplemente verbal.

Con los que se mueren de envidia te recomiendo poner distancia física.

Con los otros simplemente una distancia verbal que consiste ni más ni menos en evitar conversaciones que lleven a que les cuentes cómo te va.

Y aunque te suene extraño, no hablar del tema significa no hablar ni de los fracasos ni de los éxitos. De los primeros porque no vas a recibir probablemente ni el apoyo ni la comprensión que necesitas. Y de los segundos porque puede ocurrir que no vivan ese éxito con la misma intensidad que tú, porque ellos esperan el éxito total, el máximo, el de la meta, y por el camino hay pequeños éxitos tanto o más importantes que es posible que ellos no sepan valorar como tú quieres que los valoren y te sientas decepcionado. Ante la duda, como digo, evita las conversaciones sobre tus progresos y simplemente limítate a que vean que cada vez estás más contento a medida que vas avanzando.

En contrapartida busca apoyos externos de personas en tu misma onda pero elígelas bien, porque un club de víctimas tampoco te interesa. Busca personas como digo, en tu misma onda, pero que hayan superado el “síndrome de la queja” y con esto enlazo el último punto…

4. Céntrate en ti

Mientras estás pendiente y preocupándote de lo que digan los demás, estás perdiendo energía para ocuparte de lo realmente importante para que tu proyecto avance. A partir de ahora has de buscar situaciones, personas, actitudes, etc. que sumen, que te den energía, que te ayuden a avanzar. Es vital que ante cualquier obstáculo pienses en términos de buscar soluciones para saltarlo y piensa que cuando lo consigas habrás dado un salto en tu proceso de aprendizaje y serás una mejor versión de ti mismo. Y si bien es importante que mires siempre hacia adelante, de vez en cuando mira hacia atrás con el único fin de ver todo lo que has sido ya capaz de avanzar porque eso a veces se olvida.

Por último ríete hasta de tu sombra y busca el disfrute por encima de todo. En la medida que vayas aprendiendo a permitir que las cosas sucedan en vez de forzarlas estarás cada vez más cerca de lograr lo que quieres.

Si te ha gustado este artículo, aprovecho para invitarte a entrar en mi web y que accedas a mi seminario “Los 13 errores que no debes cometer y cómo evitarlos para emprender con éxito después de los 40” , basado totalmente en mi experiencia, con el que te ayudo a ganar tiempo y ahorrar dinero en toda tu aventura emprendedora y en el que te doy más información acerca del tema que he tratado en este artículo.

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8 Comentarios en Emprender después de los 40: 4 recetas infalibles para superar el rechazo de tu entorno

  1. Gracias por tú excelente reflexión. Emprender a esta edad es un gran reto psicológico y emocional, encuentras las mil y una barreras de quienes más esperas que te apoyen. Se requiere de gran valentía, decisión, determinación, voluntad, acción, en fin de gran cantidad de fuerza, ilusión, esperanza. Centrarte en ti y tu objetivo, gran reto humano. Un saludo

  2. pete dijo:

    Si puedes sobrevivir a la Gestoría y la Asesoria, que cuestan un huevo y parte del otro, ya os podéis dar por agradecidos

    • Respuesta a pete:
      Rita dijo:

      Hola Pete,
      Hay soluciones para lo que comentas. Soy emprendedora y damos un servicio económico y totalmente personalizado, nos desplazamos al negocio y además damos servicio los 365 días del año. Los clientes tienen siempre el móvil y whatsup para cualquier necesidad.Te dejo mi correo por si quieres info.
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      Nuestra zona de actuación es la Comunidad de Madrid y Guadalajara.
      Saludos. Rita

  3. Lídia dijo:

    Si alguien cree que tener 40 es un problema para emprender, mejor que no emprenda, no vale para ello. Y su problema no es, ni de lejos, para nada, la edad.

  4. Claudia, Pete, Lidia, gracias por vuestras aportaciones. En efecto, son muchos los obstáculos que uno se encuentra y de toda índole, desde los económicos, pasando por los propios miedos e inseguridades y hasta los de falta de apoyo que comento en el artículo. Bajo mi punto de vista todos ellos se pueden superar, sólo hace falta una buena dosis de coraje. Y si no hay coraje no se puede emprender ni a los 40 ni a ninguna edad.
    Un abrazo

  5. Emprender no es cuestión de edad, para mí que ya tengo 60, fue,es y será mi gran hobby. Emprender te mantiene jóven siempre y además, cuando tienes más edad es aún más interesante, ya que ésta te aporta la experiencia de los muchos sucesos acaecidos y es más fácil desenvolverse en muchas ocasiones.
    Emprender a partir de los 40, los 50, los 60… es el antídoto al envejecimiento. No es trabajo, es vocación elegida libre y conscientemente. Es un proyecto de vida muy saludable, os lo recomiendo.

  6. GUEMMELO dijo:

    Tengo 53 años, camino ya de 54. En junio de 2014, tras 24 años en una entidad financiera, acomodado en lo personal y en lo económico, trabajando a destajo en un importante departamento de 09:00 a 21:00 horas, viernes inclusive, con poca vida familiar y así con un importante inevitable grado de frustración, recordé algo fundamental, tan fundamental, que parece un infantilismo: sólo tenemos una vida.
    Quemada ya una importante etapa vital y tras algo de reflexión, aunque no demasiada (de lo contrario, el veneno de la comodidad provoca nuevamente la parálisis), solicité una excedencia y me lancé a emprender. Las críticas demoledoras que recibí bien podrían haber llenado un libro. “Frívolo” fue lo más amable que escuché. “Y sin embargo se mueve”, dijo Galileo. Adelante con todas las ilusiones y las esperanzas! Y si al final “no se mueve”, no da resultados, cuando cumpla 67 si Dios quiere, al menos, no reprocharé al sujeto de 52, no haber siquiera intentado ser consecuente. Por cierto, para los suspicaces: una excedencia que expira en junio de 2018, no implica garantía alguna de readmisión, más en un sector donde ya hoy sobra la mitad de los empleados… Es decir el riesgo de no reincorporarte es altísimo. Y claro, hay quien arriesga mucho más. Mi respeto y profundo reconocimiento! Saludos Azucena y para las/ los demás también, claro.

  7. El concepto de emprender debe estar siempre presente en la vida de las personas. Llegan a los 40 no tiene nada que ver con perder el espiritu innovador. Buen post. Saludos. Magda.