¿Cómo salir de una lista de morosos?

En ocasiones sucede que un negocio, ya sea por un imprevisto o por una mala situación financiera que se prolonga en el tiempo, acaba incurriendo en impagos y, por lo tanto, con su nombre inscrito en una lista de morosos. Esto conlleva unas repercusiones muy negativas, tanto dentro de la empresa como fuera, ya que su imagen se ve muy afectada y las consecuencias pueden conducir incluso a un cese de la actividad empresarial.

Los listados de morosos más importantes, por ser los que contienen mayor información de morosidad, los más consultados y, por consiguiente, aquellos en los que nadie quiere aparecer, son el de Asnef, el Experian Badexcug y el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI).

Pasos a seguir para salir de una lista de morosos

Si por no haber hecho frente a los impagos en los tiempos establecidos para ello finalmente acabas en una lista de morosos, debes saber que hasta que no se pague la deuda, el nombre de la empresa no podrá ser eliminado de ninguno de esos registros de morosidad. Una vez satisfecha la deuda, en unos días debería desaparecer el nombre de la empresa deudora, pero podría permanecer más tiempo, en caso de que la entidad que lo haya introducido no se ocupe de cumplir con su obligación de eliminarlo.

Para salir de estas listas, tu negocio deberá acreditar el pago de la deuda junto con el NIF correspondiente. Así, deberás enviar una comunicación al responsable/s del fichero común o a la empresa que presta esos servicios informativos de solvencia patrimonial.

Normalmente, el titular del fichero deberá responder sobre la eliminación de la persona de sus archivos en los diez días siguientes. Si el afectado no recibe una contestación en ese plazo o ésta es insatisfactoria -habiendo cumplido con sus obligaciones de pago-, puede reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, acompañando la documentación que le acredite de haber solicitado la cancelación de los mismos.

 ¿Cómo actuar tras salir de una lista de morosos?

Una vez que has conseguido abandonar uno de estos registros, es clave evitar incurrir en aquellos fallos estratégicos, comerciales u organizativos que te hayan llevado a acumular esa/s deuda/s. Para ello, es necesario que establezcas en tu negocio o entidad una serie de buenas prácticas que te permitan prever cuándo te estés aproximando a un momento peligroso y, sobre todo, volver a caer en esa situación de impagos. A continuación, te detallamos algunas medidas, aunque dependerá de la situación y actividad de la organización:

  • Estudia una reducción de gastos: Intenta reducir gastos en logística, viajes, material informático, luz y energía, etc. Plantéate también externalizar o subcontratar algunos proyectos con plazos muy marcados y sobre los que no haya una seguridad de continuidad en el tiempo.
  • Renegocia con los proveedores: Trata de evitar el endeudamiento. Busca la manera de llegar a acuerdos con todos tus proveedores para que los pagos que tengas pendientes no generen unos intereses mayores, y no termines entrando en una lista de morosos. Si no es posible, intenta encontrar otros proveedores con mejores condiciones para que, una vez que resuelvas tus obligaciones actuales, puedas cambiar y encontrar uno a la medida de tus necesidades pero con mejor precio.
  • Evalúa la solvencia de los clientes que no vayan a pagar tu producto al contado. Una de las principales causas de los problemas de tesorería de las PYMEs es el retraso en los cobros. Para esta función nada mejor que consultar un Informe Comercial antes de dar el OK a nuevas operaciones.
  • Trata de encontrar alianzas o socios: Evita incurrir en más deudas mediante intercambios y alianzas con otras empresas para evitar gastos innecesarios. Un ejemplo de estas medidas puede ser, por ejemplo, valorar compartir oficina acudiendo a un espacio de coworking para ahorrar en gastos inmobiliarios.

Como conclusión, estar en una lista de morosos de las muchas que existen es un problema que puede afectar seriamente a la viabilidad de una empresa o negocio. Salir de ellas no es fácil, pero si lo consigues, trata de establecer un plan que evite que vuelvas a tropezar en la misma piedra.

María Álvarez
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