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Marketing y ventas

Autónomos que trabajan para la Administración

Conseguir ganar una licitación y firmar el correspondiente contrato con la administración correspondiente puede ser un objetivo comercial muy interesante para muchos autónomos y pymes. La contratación pública es un segmento de mercado con sus particularidades, pero que ofrece buenas oportunidades de negocio. Conoce a qué tipo de contratos con la Administración puede optar un autónomo, la incidencia de la crisis sobre el mercado público y el procedimiento a seguir.

Artículo actualizado el 29/5/2012 y escrito por David Sánchez Sáez

La fuerte crisis económico-financiera que vivimos y los cambios radicales con los que, día  a día, nos despertamos, hacen que nos tengamos que enfrentar a nuevas realidades y escenarios. Como autónomos hemos de buscar vías alternativas de negocio, que nos permitan incrementar nuestra cartera de clientes y nuestro volumen de facturación.

Paradójicamente, el sector público ofrece un nicho de mercado para todas aquellas pymes y autónomos que quieren aumentar y diversificar su clientela, pues a pesar de que es evidente que, éste, no pasa por sus mejores momentos y los recortes son cada vez mayores, la Administración Pública sigue contratando obras, servicios y suministros a empresas, pues ha de seguir dando cobertura a las necesidades de la ciudadanía.

El amplio abanico de requerimientos de las Administraciones hace que casi cualquier empresa, por pequeña que sea, pueda tenerlas como cliente, con demandas tan diversas como suministros de alimentos, accesorios y repuestos,  maquinaria, ropa, material de oficina, hardware…; obras de albañilería, fontanería, electricidad, pintura, mantenimiento integral…; servicios de consultoría informática, asesoría, organización de eventos, jardinería, limpieza, asistencia socio-sanitaria o cultural…

¿Puede un autónomo contratar con la Administración?

Un autónomo, como empresa que es, puede contratar, sin problema alguno, con cualquier Administración, siempre y cuando cuente con la suficiente capacidad económica y técnica para hacer frente a ello. Imaginemos un servicio de peluquería para una residencia de ancianos pública de nuestra localidad. Muy probablemente, cualquier profesional del gremio podría ser adjudicatario de este servicio, pues sus capacidades y sus medios son más que suficientes para cubrir este trabajo.

Distinto es, por ejemplo, la construcción de un nuevo puente o de una variante en la carretera que circunda una ciudad próxima a la nuestra. Difícilmente un autónomo o una pyme dispondrá de la maquinaria o de la capacidad necesaria para hacer frente a los pagos de sus proveedores y empleados. Por tanto, tenemos que ser realistas y fijar qué tipo de trabajos son aquellos a los que podremos concurrir, acorde a nuestras posibilidades técnicas, humanas, económicas y territoriales. 

No obstante, en determinados casos, podemos barajar la posibilidad de establecer alianzas con otros autónomos o empresas e, incluso, subcontratar, con otras entidades, determinadas partes del trabajo, pudiendo, de este modo, justificar, ante nuestro cliente, los requisitos técnicos que nos exige.

¿Es el mejor momento para trabajar con la Administración?

Por los mensajes que se nos transmiten desde los medios de comunicación, aparentemente, no estamos ante el mejor momento para lanzarnos y comenzar a trabajar para la Administración Pública ante sus problemas de liquidez.

Pero ¿Es esta situación diferente a la de las empresas privadas? En España hay más de 10.000 Administraciones y entidades sujetas a la Ley de Contratos Públicos con las que podemos establecer vínculos mercantiles y el hecho de que muchas se enfrenten a graves problemas de solvencia , no quiere decir que todas estén en igual situación. Todos los días se licitan cientos de trabajos y cientos de empresas presentan sus ofertas.

El miedo es el primer obstáculo que hemos de librar. Los mensajes negativos  con los que nos bombardean y la incertidumbre ante lo desconocido han de ser relativizados y no nos pueden bloquear. Al igual que debemos hacer cuando nos contrata un particular o una empresa, hemos de valorar la conveniencia o no de trabajar con la Administración en cuestión, acorde a las cláusulas del contrato, los plazos de pago, su solvencia… Tampoco en el sector público han de pagar justos por pecadores.

Por otro lado, el cambio de modelo del sector público y la tendencia actual, conduce a una mayor externalización y privatización de los servicios, de modo que, previsiblemente, el número de trabajos para empresas y autónomos irá, progresivamente,  en aumento.

A ello hemos de unir que, en contra de lo que se pueda pensar, no son muchas las empresas que tienen a la Administración Pública entre su clientela y a la mayor parte de las licitaciones no son demasiadas  las   que presentan sus propuestas. Es posible que en el ámbito privado, el cliente, sea más exigente que en el público, fijándose, además, en criterios de valoración difusos y ambiguos, algo que no sucede en el caso de las Administraciones, que realizan evaluaciones de las propuestas en base a una serie de parámetros bien delimitados y cuantificados.

¿Es complicado hacerse con un contrato público?

Conseguir un trabajo de una Administración, no dista mucho del esfuerzo que, como autónomos, invertimos en conseguir un nuevo cliente en el ámbito privado. Lo que sí que cambia es el procedimiento y la forma de acceder a ellos y de presentar el presupuesto,  en este caso en forma de oferta.

Hay trabajos que se nos pueden adjudicar directamente, sobre todo los de menor cuantía, pero lo normal es que hayamos de acceder a ellos a partir de una licitación y concurrir junto a otras empresas competidoras. Para ello es preciso conocer los mecanismos de acceso a las convocatorias y los procedimientos para preparar nuestras soluciones.

No se trata de tareas complejas, pero sí que requieren de unas rutinas y una metodología de trabajo exhaustiva, al igual que la labor comercial que desarrollamos con entidades privadas o particulares. No es más difícil hacerse con un contrato público que con uno privado, pero sí que varían las herramientas y el modo de trabajar. La Administración Pública contratante está obligada a que el proceso de adjudicación sea limpio y ha de garantizar la libertad de acceso a las licitaciones, su publicidad y transparencia, la no discriminación y la igualdad de trato a todos los candidatos. Para ello, se articulan una serie de instrumentos que hemos de seguir a rajatabla. Con esfuerzo y constancia, acabaremos consiguiendo trabajos con la Administración.

La mayor parte de la información sobre contratación pública queda recogida en la normativa sobre contratos públicos, que recientemente ha sido reformulada en el Real Decreto Legislativo  3/2011, de 14 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público.

La situación económica es la que es, mejor o peor, pero es la que tenemos, y en la contratación pública existe un hueco de mercado que podemos, o no, explotar. Somos nosotros mismos los que debemos de tomar la decisión y sopesar sus pros y sus contras. Seguramente, nunca encontraremos el momento adecuado para dar el salto, incluso cuando la economía marche mejor. Siempre el miedo a lo desconocido se apoderará de nosotros. Por ello, si ves posibilidades, cuentas con un buen producto o servicio y consigues superar tus temores, no dudes en lanzarte. En próximas entregas iremos desgranando más detalles sobre cómo puedes sumergirte en el apasionante océano de la contratación pública.

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