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Los autónomos en España

Los problemas de los autónomos

Infoautónomos ha recopilado aquellas cuestiones que concentran las dificultades y problemas de los autónomos, reduciendo tanto su competitividad empresarial como su calidad de vida.

Hemos dividido estos problemas en tres bloques, los de índole financiera y económica (acceso a financiación, liquidez, costes), los de gestión empresarial (dificultad para contratar, acceso a la tecnología y la formación) y los que afectan a su vida personal (desproteccción social en situaciones de paro, jubilación y enfermedad, estrés, soledad o desprotección del patrimonio privado).

La mejora de la situación de los autónomos pasa por actuar sobre las cuestiones que abordamos en este artículo.

Artículo actualizado el 24/7/2015 y escrito por Infoautónomos

Los problemas de los autónomos

El autónomo se enfrenta a una serie de problemas comunes a los de muchas microempresas y algunas pymes, problemas que en su caso se ven agravados por su mayor aislamiento y su menor acceso a recursos financieros, humanos y técnicos.

Todo ello lastra su competitividad y en muchos casos les exige la realización de un sobresfuerzo para mantenerse a flote. Desde la llegada de la crisis toda esta problemática no ha hecho más que agudizarse, provocando el cierre de muchos negocios y que sean numerosos los que aguantan contra las cuerdas.

Vista esta lista de problemas está claro que nadie sería autónomo si no fuera por las ventajas que conlleva emprender: libertad de ser tu propio jefe, autorrealización, posibilidad de mayores ingresos, flexibilidad horaria , etc.

Pero para no perder de vista la problemática que supone ser autónomo, hemos preparado esta lista con los principales problemas que les afectan.

Problemas financieros y económicos

  • Financiación bancaria: mayor dificultad para conseguir financiación bancaria debido a las exigencias de avales y al limitado patrimonio personal de muchos autónomos. Además existe un cierto desconocimiento sobre cómo negociar con los bancos, todo lo cual contribuye a que las condiciones obtenidas sean peores, es decir, que la financiación bancaria les sale más cara.
  • Financiación privada: mayor dificultad para acceder a inversores privados y business angels.
  • Morosidad: los elevados plazos de pago de los clientes, especialmente de la Administración, suponen un problema añadido dada la mayor dificultad del autónomo para conseguir financiación a corto plazo. Los plazos estipulados en la Ley de Morosidad no se cumplen, ni en el sector privado (85 días de media en 2013 en el sector privado frente a los 60 estipulados y 111 en el sector público frente a los 30 previstos).
  • Adelantar el IVA: la obligación de pagar el IVA a Hacienda aunque todavía no se haya cobrado del cliente supone un esfuerzo adicional. La medida adoptada para paliar esta situación, el IVA de caja, no ha cuajado.
  • Cuota fija de autónomos: el hecho de que la cuota de autónomos sea un coste fijo y no esté ligado al volumen de facturación es un obstáculo importante para aquellos que empiezan, que realizan una actividad como autónomo a tiempo parcial o que atraviesan una caída de ventas en su negocio. La tarifa plana de 50 euros ha aliviado esta situación durante el primer año de funcionamiento aunque no es suficiente en muchos casos.
  • Mercado estancado: desde la llegada de la crisis y la consiguiente caída del consumo,  se han resentido considerablemente los ingresos de muchos autónomos, como los del comercio o el transporte.
  • Liquidez: como consecuencia de todo lo anterior, muchos autónomos tienen problemas para hacer frente a sus pagos, lo que pone en serio riesgo la supervivencia de sus negocios.

Problemas de gestión empresarial

  • Formación: mayor dificultad para reciclarse profesionalmente debido a la falta de tiempo, de información y a la imposibilidad de ausentarse de su negocio. Lo que repercute negativamente en su capacidad de gestión e innovación. Además los programas de formación continua gratuita para autónomos son escasos.
  • Nuevas tecnologías: bajo nivel de implantación de las nuevas tecnologías debido a la falta de conocimientos, tiempo para aprender y de recursos financieros.
  • Recursos humanos: mayor dificultad para contratar, crear puestos de trabajo estables y ofrecer sueldos que permitan conservar el talento. Los costes laborales, fijados en convencio colectivos con condiciones precrisis, suelen resultar demasiado elevados para la mayoría de autónomos. Además los autónomos  utilizan los programas de formación continua bonificada en menor medida que pymes o grandes empresas.
  • Calidad: menor nivel de implantación de sistemas de calidad en sus negocios, así como de certificaciones. Contribuye a ello la falta de formación específica y la nula capacidad inversora.
  • Inmobiliarios: los altos precios del mercado inmobiliario, especialmente en el centro de las ciudades, en las grandes vías comerciales y en los centros comerciales, dificultan el acceso de los autónomos a ubicaciones verdaderamente competitivas.
  • Competitividad: todos estos aspectos reducen la competitividad de los autónomos, cuyos beneficios son comparativamente menores que muchos de sus competidores de mayor tamaño. La sortean gracias a su mayor flexibilidad y a sus menores márgenes.
  • Gestión administrativa: a pesar de la evidente simplificación de numerosos procesos en los últimos años, para la mayoría de autónomos la gestión administrativa de su negocio sigue siendo una tarea inabordable, que deben dejar en manos de gestores y asesores, un coste que no siempre pueden asumir.
  • Normativa restrictiva de la actividad: vinculada a las ordenanzas y normativas locales que dificultan muchas veces la actividad económica: aparcamiento, carga y descarga, horarios de apertura, licencias de obras, licencias de apertura y usos de locales, normativa de ruidos, etc.

Problemas personales

  • Protección social , pensiones y paro: menor nivel de protección en comparación con los trabajadores por cuenta ajena (régimen general de la seguridad social), lo que reduce el atractivo de ser autónomo. Lo que se agrava por el hecho de que la mayoría de autónomos opta por la cotización mínima, con lo que por ejemplo sus pensiones de jubilación o por una baja laboral son sensiblemente menores. Además sólo conseguían el paro para autónomos el 30% de los que lo solicitaban, que ya eran muy pocos.
  • Calidad de vida: al obtener en muchos casos unos resultados ajustados, el autónomo se ve obligado a reducir sus ingresos o a incrementar sus horas de trabajo.  Es habitual que sus vacaciones sean más cortas y su nivel de estrés mayor.
  • Estrés: el autónomo tiene que hacer de todo en su negocio y enfrentarse solito a toda clase de problemas, lo que genera un elevado nivel de tensiones y estrés.
  • Conciliación: jornadas laborales más largas y traslado de las preocupaciones laborales al hogar, lo que dificulta la conciliación de la vida profesional y personal. Lo que se agrava en el caso de freelance que trabajan desde casa en modalidad de teleformación.
  • Soledad: aislamiento provocado entre otros por la falta de tiempo, ya que la gestión del día a día no da tiempo para más. Se detecta además un bajo nivel de asociacionismo empresarial y participación en redes.
  • Imagen social: en los últimos años por fin se está reconociendo el importante papel de los emprendedores y autónomos para el funcionamiento socioeconómico. A pesar de ello, todavía queda mucho por avanzar en este sentido.
  • Riesgo sobre el patrimonio: el autónomo se juega su patrimonio personal lo que en épocas de crisis entraña mayor riesgo. La nueva figura del emprendedor de responsabilidad limitada no termina de cuajar tampoco, a pesar de constituir una interesante vía para proteger la vivienda del autónomo. Tampoco la Ley de Segunda Oportunidad parece que vaya a facilitar que un autónomo que haya quebrado pueda rehacer su vida y aprovechar su experiencia emprendedora en nuevos proyectos.
    • Jbartoll
    • 17 de julio de 2011 a las 07:06
    • Pienso que antes de montar un negocio, se debería de exigir cierto nivel educativo al autónomo, un abogado no puede montar un bufete sino es licenciado en derecho, lo mismo ocurre con un médico. Yo no digo que el autónomo deba de ser licenciado, pero sí tener ciertos estudios o conocimiento del negocia que va a montar, ya que están en la cola de europa. Después todos tienen la culpa menos él. En este punto se debería de comparar con Europa, ventajas o desventajas, impuesto que se pagan, etc, para que se compare.
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