El peso de la jubilación: ¿Qué ocurre después de la inactividad laboral?

Juan Antonio  es amigo de mi padre. Su floristería era conocida en el barrio, y sus ramos y flores vistieron multitud de momentos entrañables durante más de 40 años, y aunque se resistía a jubilarse, sabía que en un par de años “se cortaría la coleta”, pasando a ser pensionista y cediendo el testigo a su hijo, al que le tocaría capear en el negocio.

Juan Antonio ha acudido al despacho para entregar unas facturas, y hemos aprovechado para charlar un rato sobre la pensión que le quedará cuando se jubile…y evitarnos alguna sorpresa, (aunque básicamente él sabe, que todo está ya prácticamente escrito respecto a su pensión).

Que la jubilación llega en algún momento (esperemos), es algo cierto. Tanto como lo es el hecho de que el montante necesario para complementar nuestra jubilación conjuntamente con las prestaciones de la seguridad social, irá en aumento.

La incertidumbre sobre el futuro de las pensiones es un debate abierto, pero no sólo de ahora. Nos preocupa nuestro futuro, y cada vez más es mayor el porcentaje de personas que deciden iniciar sistemas de ahorro privados para garantizar su bienestar el día de mañana (cada uno a su manera). Aunque hemos de decir, que aún estamos lejos de muchos países en éste sentido.

Existe un gran desconocimiento sobre las pensiones que la seguridad social dispone para aquellos que tienen derecho a ella (por desgracia el conocimiento de la realidad de la pensión que le tocará disfrutar a algunos, les llega tarde, cuando ya no es posible hacer nada para disponer de una pensión medio digna), y pocos aprovechan los numerosos años que les separan hasta jubilarse, para construir un ahorro interesante cuando aún pueden. Tampoco saben cómo articularlo.

La mayoría de autónomos que conozco, cotizan por “la mínima” (base de cotización mínima), que han elegido libremente, porque el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos así lo permite, y deciden esperar hasta el último momento para subir dicha base de cotización al máximo (siempre les digo que eso será posible “si pueden”, porque en el caso de muchos, su liquidez  a día de hoy no se lo permite).

Casi todos piensan (creo que más bien se auto-convencen)  que con su pequeña aportación de 30 € mensuales a su plan de pensiones, (que casualmente les hizo el Banco de turno junto con su  seguro de vida correspondiente, un seguro de hogar, el del auto y yo que sé más, al constituir su hipoteca, será suficiente (otro día hablaremos de esto que los bancos llaman vinculación y de las consecuencias que tiene en aquellas personas que todavía no han valorado el coste que tiene en su cuota global estas operaciones pseudo – impuestas).

Son demasiados los autónomos a los que nadie les ha hecho una proyección de su pensión en el futuro, ni de cómo incide su actual cotización en dicha pensión, de forma que no encuentran mucho sentido en realizar un pequeño esfuerzo ahorrador. Otros han escarmentado y desistido del intento, después de ver como aquel producto ahorrador que le ofrecieron para el largo plazo, (y que a la sombra de las grandes rentabilidades de las Bolsas de Valores, le recomendaron que era el idóneo para invertir para la jubilación), posteriormente se comió el 75% de lo ahorrado en sus últimos 10 años, y nadie se acordó de decirles que podía gestionarlo de otra forma. Las circunstancias son amplias y variadas. Tantas que  podrían llenar un manual de anécdotas del ahorrador.

Curiosamente, en éstos momentos económicos que vivimos, hay un colectivo de nuevos autónomos, que tras un buen número de años cotizando en el Régimen General, y tras vivir el despido en sus empresas, habiendo agotado sus prestaciones del desempleo (o casi), y observando inevitablemente que su incorporación al mercado laboral por cuenta ajena es ya casi imposible, deciden comenzar una actividad profesional de forma autónoma.

Muchos de ellos  sentían cierta protección pensando que llegarían a su jubilación como empleados de su antigua empresa, y un número indeterminado cotizaba por la base máxima de cotización, de forma que sentían tranquilidad al saber que tendrían derecho a la pensión máxima (las pensiones de la seguridad social están topadas, y esto es importante saberlo), pensando que realizar ahorros complementarios era innecesario por su condición particular. SEGURAMENTE HOY algunos hubieran agradecido haber generado un fondo de ahorro con anterioridad.

Dicho todo esto, ¿es accesorio sentarse a planificar con tiempo tu ahorro a largo plazo?.

Yo creo que no. 

En próximos artículos abordaremos como se calcula la pensión de jubilación en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y analizaremos las distintas características de los distintos productos de ahorro que a través de entidades aseguradoras se pueden utilizar.

Mientras tanto os invito a hacer una reflexión particular a través de dos preguntas:

  1. 1.      ¿Conoces cómo influirá en tu caso tu cotización para la determinación de tu futura pensión?,
  2. 2.     ¿Crees que es buen momento para abordar soluciones?

Si deseas compartir tus opiniones y las respuestas a ambas preguntas con nosotros a través de nuestro blog,  estaremos encantados.

Saludos

José de Haro by Easyconsulting

Papá Infoautónomo

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3 Comentarios en El peso de la jubilación: ¿Qué ocurre después de la inactividad laboral?

  1. juan dijo:

    si tengo 60 años y un pequeño negocio y mi hijo esta en paro podria jubilarme que dandose mi hijo el negocio

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