Cómo la crisis está afectando el ánimo de los autónomos

Ya te he hablado en cifras de cómo la crisis está afectando a los autónomos. Pero los números no son la única evidencia de que las cosas no van como nos gustaría. Son las personas las que están detrás de cada cifra, de cada dato. Y es en su ánimo donde mejor podemos constatar que la crisis está afectándonos.

Para aquellos que no han sucumbido bajo el tsunami del desempleo, hay fundamentalmente dos actitudes que se repiten: positiva («qué suerte tengo que sigo con trabajo») o negativa («vivo en tensión constante, ¿seré yo el siguiente?»). Para aquel autónomo que tienen a su cargo a otros trabajadores, es importante ser consciente de que la crisis afecta al ánimo de todos, y por tanto, es fundamental cuidar especialmente las acciones encaminadas a motivarles.

Existen técnicas especiales para motivar en tiempos de crisis, dirigidas especialmente a animar a los empleados desmotivados, mejorar la motivación de los que no han cambiado de actitud y recompensar el esfuerzo de aquellos que intentan ser aún más productivos. Estas son algunas recomendaciones prácticas:

– Información honesta, veraz y transparente:

Evidentemente la comunicación es importante en cualquier momento (con  crisis o sin ella), pero especialmente lo es en momentos delicados. Saber explicar bien en el momento en el que ocurren las cosas el por qué ocurren evita rumores, conjeturas y opiniones destructivas. La ausencia de comunicación en tiempos revueltos se interpreta como que me están ocultando algo.

Si las cosas van bien, házselo saber a tus empleados para que no interpreten de forma negativa la ausencia de comunicación. Y para las cosas negativas no mantengas una actitud de “aquí no pasa nada” ni ocultes información. Y atiende a que la información que transmites tiene consistencia: si cambias de información cada dos semanas, pierdes toda la credibilidad (el ejemplo más evidente: Zapatero).

– Cuida las formas y detalles:

En tiempo de crisis no atender correctamente a un empleado puede generar malos sentimientos, temor u ofensas. Ya hay suficiente tensión con lo que viene de fuera. Evita añadir más desde dentro y mucho menos, por torpeza o mal hacer.

– No te olvides de alabar los logros:

Que no quiere decir que ignores los errores (si se producen hay que corregirlos con mucha cautela… cualquier muestra de descontento puede ser interpretado como que “me van a a despedir”). Así que hay que combatirlo dando notoriedad a lo positivo que aporte cada uno.

– Crea un ambiente positivo:

Incorpora el humor a tu trato habitual. Que no quiere decir que estés contando chistes todo el día, ni de pretender ganar el concurso a «jefe más popular», sino de fomentar, empezando por uno mismo, un ambiente positivo de trabajo. ¿Cómo? hablar, estar cerca, reírse un poco, mostrar apoyo, transmitir ánimo y energía positiva.

– Evita el miedo como sistema de gestión:

Si te fijas exclusivamente en los problemas agrandas el círculo de preocupaciones. Si encima utilizas el miedo como sistema de gestión… olvídate de la productividad. El miedo bloquea la creatividad, anula a la persona y genera estrés. A corto plazo puede funcionar, pero te lleva al desastre a medio y largo plazo.

– Reducir el salario sin que la motivación se resienta:

«Es lo que hay», pero si no hay más remedio que hacerlo, al menos hay que intentar que no se resienta la motivación. Evita que se extienda la sensación de que se «trabaja más por menos». Acuérdate de insistir en que cuando vuelvan los buenos momentos económicos la gente recuperará su anterior poder adquisitivo.

Visto en emprendedores.es

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