¿Cómo serán las tiendas del futuro?

El comercio es uno de los sectores a los que más difícil se lo está poniendo la transformación digital. En la era de las compras desde el metro o el sofá de casa, surge la pregunta irremediable de qué ocurrirá con los establecimientos físicos. Por eso, hoy saco la bola de cristal para contarte cómo serán las tiendas del futuro.

Lo cierto es que, como la tecnología avanza tan rápido, los cambios de los que voy a hablar no son algo para lo que vayamos a tener que esperar mucho tiempo. De hecho, algunas de las novedades que ahora empiezan a verse en ferias y eventos digitales aquí en España, ya están en marcha en otros países como Estados Unidos.

Con esto quiero decir que, por mucho que la tienda del futuro te suene a ciencia ficción o a algo exclusivo de las grandes cadenas, deberías quedarte con las tendencias que se avecinan para adaptarlas en la medida de lo posible a tu pequeño comercio.

1. Pensando en grande

Ilustración

Cuando empecé a investigar sobre las características que definirán a las tiendas del futuro, me vino a la mente una ilustración. En ella, un hombre visita una sastrería repleta de máquinas y robots que toman sus medidas y le proporcionan inmediatamente el traje que busca. El dibujo es de principios del siglo XX y en él, el artista imaginaba cómo serían las sastrerías en el año 2000.

Lo curioso de esta postal es que no iba tan desencaminada. En las tiendas del futuro, la tecnología tendrá un papel protagonista. Tanto que el online y el offline se diluirán para crear experiencias únicas en el consumidor. Al fin y al cabo, piénsalo: ¿cómo puede competir un punto de venta con la comodidad de comprar desde casa haciendo un clic? Solo creando experiencias asombrosas.

Siguiendo ese propósito han surgido avances como estos:

Robots dependientes

Todo parece indicar que en el futuro, las personas ocuparemos un lugar reducido en el comercio y que nuestro papel estará más enfocado a solucionar problemas o realizar gestiones avanzadas.

La atención al consumidor correrá a cuenta de robots, que podrán interactuar, reconocer el estado emocional de los compradores, informar sobre las ofertas e incluso mostrar productos personalizados. Aunque, eso sí, aquí aún habrá que esperar para que esta tecnología se expanda y, sobre todo, para que los usuarios nos sintamos cómodos con ella. Mientras tanto, en otros lugares del mundo como Corea o Japón, el desarrollo de esta tendencia ya es imparable.

Escaparates y cartelería digital

Las pantallas nos invaden. Ahora los escaparates tienden a digitalizarse para ofrecer una visión más realista de los productos y un cambio constante. Es más, pueden adaptarse incluso a la meteorología del momento: si llueve en la calle, también lo hace en el cristal.

Además, han empezado a crearse pantallas que identifican al observador para mostrarle una publicidad personalizada y acorde a sus intereses en función del sexo o de la edad.

Cajas móviles

En la tienda del futuro también hay que hacer frente a dos de las comodidades más valoradas de la compra online: recibir el pedido en casa y evitar las colas para pagar. Esto ha llevado a crear diferentes alternativas, como el pago desde el probador en los comercios de ropa, con el móvil escaneando los productos o en pantallas situadas en diferentes lugares del establecimiento. A ello hay que añadir que en muchos casos se podrá elegir entre llevarse los artículos en ese mismo instante o encargar que los entreguen a domicilio.

Máquinas vending

Otro de los retos de los puntos de venta es el del horario comercial. Los consumidores estamos cada vez más acostumbrados a comprar cuando queramos, aunque sea domingo a la 1 de la madrugada. Por eso, se espera un incremento en las máquinas vending de todo tipo de productos: desde joyas hasta complementos.

Probadores inteligentes

Esta es una de las tendencias que ya está empezando a hacerse realidad en grandes marcas de ropa y que parece sacada de Black Mirror. El funcionamiento de estos probadores es el siguiente: entras, el espejo reconoce tus medidas y puedes ver cómo te queda una determinada prenda sin necesidad de ponértela. Pero eso no es todo. En estas tiendas del futuro, los probadores también son capaces de identificarte, saber lo que ya has comprado en otras ocasiones y aconsejarte el mejor look.

2. ¿Cómo adaptar tu pequeño comercio al futuro?

Sí, ya sé que no puedes permitirte poner a robots atendiendo al público ni hacer una gran inversión en tecnología. Pero es importante que extraigas la esencia de lo que está por venir. Estas son algunas de las ideas que puedes adaptar a tu pequeño comercio para que sobreviva al futuro:

Combina la venta online y offline

Si solo tienes un establecimiento físico, es aconsejable que te plantees dar el salto a la red. De este modo, facilitarás la compra a tus clientes actuales y te será más sencillo llegar a nuevos consumidores. Para empezar, aquí tienes una guía gratuita de comercio electrónico.

Personaliza la oferta

Crea una buena base de datos de clientes, sirviéndote de la información desde tu página web y desde las ventas que hagas de “tú a tú”. Cuanto más conozcas a tus consumidores, más capacidad tendrás de ofrecerles productos y promociones personalizadas.

Pónselo fácil a los consumidores

Te enfrentas a la comodidad de comprar desde cualquier lugar, a cualquier hora y en un solo clic. Si los consumidores acuden hasta tu tienda, esfuérzate en proporcionar todas las facilidades posibles, tanto en el pago (tarjeta o efectivo) como en la entrega del producto.

Trabaja en la experiencia del usuario

Lo decía al principio: la experiencia de compra es una ventaja competitiva para el comercio físico. Para mejorarla, cuida el diseño y la distribución de los artículos, haz recomendaciones o incluso entrega algún obsequio.

Nuria Molina
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